En el 2015, durante un congreso en el que se celebraron las colaboraciones entre la UNAM y la Universidad de Bath, en Inglaterra, Diego Cortez Quezada escuchó algo que encendió su imaginación gracias a la enorme cantidad de preguntas que se suscitaron en su cabeza. Era una frase sencilla, pero también se podía entender como un reto a probar. Lo que el expositor, el Dr. Tamas Székely, de la Universidad de Bath, comunicó fue lo siguiente: “Encontramos un patrón en mamíferos, aves, reptiles y anfibios (amniotas): el organismo cuyo sexo que tiene el cromosoma sexual degenerado, muere antes”.

“En mamíferos, el cromosoma degenerado es el Y”, explica Diego Cortez Quezada, investigador del Centro de Ciencias Genómicas (CCG) de la UNAM. Este cromosoma –mucho más pequeño que su contraparte el cromosoma X y, por ello, llamado degenerado– es el que cargamos los humanos XY, junto con un solo cromosoma X; mientras que las mujeres cis tienen dos copias del cromosoma X y ninguna del Y. “Para el caso de los humanos”, continúa Diego, “sabemos que los hombres cis viven, en promedio, menos años que las mujeres”.

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